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El miedo a volar o aerofobia es el temor o fobia a volar en aviones, por miedo a que éstos se estrellen o se accidenten de alguna manera. Actualmente la aviación cumple un papel importante dentro de la vida de las personas y continuamente las empresas buscan ofrecer un servicio más seguro y confiable, sin embargo, gran cantidad de personas sigue sufriendo de una sensación de inseguridad y antinaturalidad, que pueden traer aparejadas consigo miedo y ansiedad ya sea antes o durante el vuelo.
Es posible que este miedo, en algunos casos, se haya producido por los ataques terroristas del 11 de septiembre del 2001 a las Torres Gemelas de Nueva York.
Cómo combatir el miedo a volar
Primero, dejar claro que, accidentes, se producen. Esa evidencia no puede ser negada. Pero es tan bajo el número de casos ocurridos, con respecto a la tremenda cantidad de aviones, que estadísticamente y desde hace décadas, el avión se ha establecido claramente como el medio de transporte más seguro del mundo. Muy atrás han quedado causas como la rotura estructural, la potencia insuficiente de los motores para el caso de fallo de uno de ellos, la mala visibilidad, o el acto de extraviarse, perderse, o quedarse sin combustible. Nada de eso ocurre hoy.
Debemos compadecernos de esos que no tienen la dicha de estar tan seguros como nosotros, arrastrándose en sus autos, trenes, barcos, autobuses y motos. Rodeados de mil acechanzas. Y desearles mucha suerte. Es un círculo vicioso, pero muy positivo: viajamos en el medio más seguro del mundo, pero además, ESTAMOS MENOS TIEMPO EN ÉL! Para hacer un viaje de mil kilómetros en tren podemos estar diez o doce horas sometidos a su pequeño peligro, pero si vamos en avión, estaremos sólo una hora y diez minutos expuestos a nuestro mucho más pequeñísimo riesgo. Para no hablar del barco. Eso se llama, tiempo muy reducido de exposición al riesgo. Los propios tripulantes, cuyo tiempo de exposición es inmensamente mayor que el de cualquier pasajero, ya que están realizando durante toda su vida sesenta o setenta vuelos por mes, saben que el verdadero riesgo está en el camino al aeropuerto con su coche. Por eso es proverbial que los pilotos profesionales, cumplen escrupulosamente con las normas de tráfico, particularmente con las relativas a la velocidad. |